Entrevista a Josselyn Bryan

Josselyn Bryan Arboleda es bióloga marina y mujer raizal. Nació en la isla de San Andrés y actualmente vive en la isla de Providencia. Su familia es de pescadores y pescadoras, navegantes, y buzos. El mar corre por sus venas desde hace varias generaciones.

¿Cuáles son las especies marinas que son consideradas guardianas del mar, esenciales para la vida bajo el agua?

Entre las especies clave destacan el pez loro y la gran mayoría de especies que son herbívoras, y los corales. Gracias al pez loro nuestras playas tienen arena; y los corales –en especial los acroporas– ayudan a mantener la estructura tridimensional de los arrecifes, protegiendo así a las comunidades humanas de fenómenos como los huracanes, y ayudando a la conservación del ecosistema.

Y uno que es mi favorito, aunque las personas no acostumbran mencionar, es el tiburón. Los tiburones son importantes porque están en el tope de la red trófica. Su presencia es indicador de ecosistemas saludables porque significa que hay suficientes peces para su alimentación. Cuando no se observan tiburones en un ecosistema marino, es una señal de alerta.

Estas tres especies son para mí, los guardianes del Caribe.

 

 

P: ¿Cuáles son las principales amenazas para los tiburones y su función en la vida marina en el Caribe?

Las amenazas más críticas para el tiburón son el cambio climático, la contaminación por desechos, la pesca incidental y la pesca dirigida.

El cambio climático nos concierne a todos a nivel mundial, pero a los tiburones sobre todo los afecta el cambio abrupto en las temperaturas del mar a causa de este fenómeno.
Las prácticas de pesca como la de arrastre, o las nasas, o los desechos generados por esas mismas, causan que los tiburones sean objeto de pesca incidental.

La pesca dirigida a tiburones, muchas veces ocurre por temor o para aprovechar sólo partes específicas del animal, como las aletas o el aceite. También, los métodos de pesca industrial que no discriminan en tamaño o especies como la pesca de arrastre, son un peligro para ellos.

El temor que nos han infundido a los tiburones a través de películas es irracional y los ha puesto en un estado crítico de conservación. En un momento de la historia, los humanos podían incluso utilizar dinamita para matarlos, únicamente por el miedo. Sin embargo, se ha demostrado que ni siquiera les gusta la grasa de los humanos y en realidad, no hay tantos ataques de tiburón a humanos como se cree.

 

¿Qué tiburones se encuentran alrededor de Providencia?

Providencia es reconocida por su diversidad de tiburones, entre ellos el más común es el tiburón nodriza o gato, localmente conocido como “tiburón bobo” porque no es agresivo, aunque tiene una mordida potente. También hay gris de arrecife, martillo, tigre, toro, aletí negro, y blanco, haciendo de Providencia un destino privilegiado para el buceo con tiburones con capacidad de competir con sitios como Malpelo.

 

¿Cómo ves el estado actual de la cultura ambiental del Pueblo Raizal, de la conciencia de una relación íntima de un pueblo con el mar?

Yo pienso que el huracán Iota fue un punto de inflexión para la comunidad raizal. Así como fue una desgracia, también puso en evidencia la vital importancia de ecosistemas saludables, como los manglares, los arrecifes coralinos, e incluso los pastos marinos, que protegieron a la población del desastre. Tras el huracán, muchos proyectos ambientales fueron impulsados con participación comunitaria activa, fortaleciendo la conciencia ambiental.

Yo he visto más voluntad ambiental, más acciones de limpieza de playas, de reciclaje. Nos hemos sensibilizado porque, aunque no aportamos tanto a la emisión de gases de efecto invernadero, sí somos los más afectados por sus consecuencias al ser una comunidad insular. Nos tenemos que enfrentar a huracanes más fuertes, a la subida del nivel del mar, y a la pérdida de biodiversidad.

Aún existen desafíos significativos, por ejemplo, no tenemos un sistema de alcantarillado adecuado y muchas descargas de aguas residuales aún llegan al mar, causando problemas ambientales.

 

¿Cuál crees que es el rol de la pesca artesanal en esta cultura ambiental del Pueblo Raizal?

La pesca artesanal es esencialmente sostenible y selectiva, y es fundamental para la economía y la subsistencia local. Los pescadores raizales comprenden y valoran la conservación marina, conocen los tamaños y la cantidad que se debe pescar para permitir una regeneración natural de las especies.

Ellos han participado activamente en iniciativas comunitarias de vigilancia y control de la pesca. Yo coordiné un proyecto donde 63 de ellos asumieron roles de vigilancia marina, revisando las cantidades y los tamaños de la pesca que llegaba al embarcadero. Esto los convirtió en guardacostas de su propio mar, siendo agentes independientes de protección de sus propios recursos.

La pesca artesanal siempre va a ser primordial para la conservación marina. Es lo único que puede controlar la pesca industrial extractiva, abrupta y negativa para el ecosistema.

 

 

¿Cuál es la situación actual con el pez león? ¿Qué impactos ha tenido en el ecosistema?

Desde su llegada en 2008, el pez león se ha convertido en una seria amenaza invasora por su capacidad reproductiva (en un año pueden depositar hasta 2.4 millones de huevos) y su amplia dieta que incluye casi todas las especies marinas que habitan el Caribe. Su depredador natural es el mero, pero es una especie en vía de extinción y por esto, no permite mantener el balance ecológico. En ese sentido, entró el humano a hacer las veces de ese depredador.

A través de capacitaciones, los pescadores aprendieron a capturar el pez león y a prepararlo para su consumo. También aprendieron de otros lugares caribeños como Curazao, a aprovechar la totalidad del pez a través de artesanías con sus espinas y sus aletas. Sin embargo, el aprovechamiento es un proceso mucho más costoso que el de otros peces pero no se valora como tal.

Aunque las iniciativas como campañas de captura y consumo han tenido éxito, es necesario fortalecer una cadena económica sostenible que incentive su captura continua. Al menos, la libra de pez león debería costar veinte mil pesos para que valga la pena todo el esfuerzo de captura y transformación.

 

 

¿Cuál es la importancia de la cooperación entre países vecinos para la conservación de ecosistemas marinos?

Las especies no conocen fronteras, ellas pueden migrar pero no saben que aquí es Colombia y allá Costa Rica. Por eso es tan importante el trabajo entre países, porque las especies son del mar, no son de un país.

Por ejemplo, una tortuga puede desovar en Nicaragua y luego migrar hacia Canadá, pasando por aguas colombianas. Por eso es crucial que los países vecinos colaboren, porque es un mar que compartimos, son especies que compartimos, y sin cooperación los esfuerzos locales serán insuficientes para mantener la salud de ecosistemas tan amplios como la Reserva Seaflower o el Caribe Suroccidental en toda su amplitud.

 

¿Cómo puede aportar a su conservación una persona que no habita el Caribe?

Para quienes no habitan en el Caribe, la clave para aportar al tema de la conservación marina es: reducir el consumismo, respetar la fauna marina sin manipularla, y evitar llevarse recuerdos naturales como arena o conchas.

No se deben manipular las especies marinas cuando se hace turismo en el mar. Muchas personas no tienen el conocimiento y eso es entendible, pero también a veces hay una parte de culpa en los prestadores de servicios turísticos en todo el Caribe que llevan a las personas a sacar una estrella de mar del mar o tomarse fotos con una raya del mar fuera del agua. Eso está prohibido. El problema es que cada turista cree que por hacerlo una vez o unos segundos no pasa nada, pero luego vienen 20 más creyendo lo mismo. Entonces imaginémonos mil personas en un día o en una semana sacando esa misma estrella de mar, provocándole estrés y causando que se cierren las ventosas y mueran.

 

¿Con qué mensaje te gustaría cerrar?
“We have to take care of the sea. Remember that.”

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